Muchos consideran que el fin de la comunicación es la acción de la no acción, es decir, la acción en el interior de un círculo preestablecido.

Siguiendo con esta línea argumental, Argullol y Trías, consideran nuestra cultura actual un subproducto de la civilización tecnológica, masificada y consumista en la que el “bárbaro civilizado” posee ya de antemano un repertorio de respuestas preparadas, carece de actividad cognoscitiva y raramente lleva a cabo una acción decidida.

La sociedad, hacinada por mediadores sociales, tiende a generar una sensación general de impotencia, hastío, desánimo y frustración en quienes desearían responder. Así se ha acabado creando una subcultura tiranizada por los M.C.M., la propaganda comercial y la política.

Como decía Schiller, el objetivo final de la actividad de los M.C.M. es la pasividad.

Y yo me pregunto: ¿hasta qué punto somos conscientes de que esto ocurre de tal manera?...