La Identidad Plural de España
Manuel Castells reflexiona en su artículo El Poder de la Identidad sobre los sentimientos de pertenencia e identidad que hoy en día coexisten y sobreviven al supuesto poder uniformador de la globalización cultural, señalando que
el poder de la identidad no desaparece en la era de la información, sino que se refuerza.
Un buen ejemplo de tal hecho es la convivencia que históricamente existe entre diferentes identidades, culturas e, incluso, nacionalidades históricas dentro del Estado español.
Este asunto es sin duda polémico pues la convivencia a la que me refiero, ha sido muchas veces tachada de conflictiva e impuesta por unos a otros.

Refiriéndome a nuestro país, apoyo la “multidentidad” existente y defiendo el derecho de cada cual a expresarse lingüística o vitalmente en la manera que ha sido educado y autoindependizarse si tal es el deseo de la mayoría poblacional con la que convive.
Para Castells los datos lo dicen todo:
en nuestro país la conciencia regional / local como identidad primaria es expresada por un 64% de la población, en contraste con tan sólo un 23% que prioriza la identidad del Estado – nación y un 13% que se identifica con el mundo en general.
Más allá de los datos, el asunto es muy complejo y, a su vez, de un calado más profundo que el que pretenden muchos ofrecer de simple disputa de intereses.
La vida política y social está llena de complicaciones que día a día minan la imagen tan deseada de una convivencia plenamente pacífica. Una cuestión social que, dependiendo exclusivamente del pueblo, ha sido convertida en una disputa llena de intereses políticos y ánimos exaltados. De esta manera, la convivencia entre diferentes identidades viene siendo un asunto delicado en el que muchos han perdido plenamente los papeles. Así para Manuel Castells
cuando las fuentes de negociación de la identidad resurgen, (...) las identidades se revuelven (...) y se transforman en fundamentalismo.
Ante la amenaza de una globalización europea común y la legítima entrada de diferentes grupos raciales, culturales y religiosos de inmigración, resurge el miedo a la pérdida de la identidad original y la necesidad creciente de una defensa del endogrupo que puede rallar la xenofobia.
Sin afán de defender o justificar posturas radicales, sigo la línea de Castells de una España identitariamente plural y fundida en una Europa multiétnica y confío en la preservación de la identidad individual de todos los colectivos sociales, partiendo del respeto mutuo y la tolerancia como principios fundamentales de convivencia e integración.

el padrino dijo
menos pluralidad y más escribir que no te vemos el pelo por aquí desde hace meses!!!!
1 Noviembre 2006 | 08:12 PM